En el presente trabajo se describen las experiencias encontradas en mujeres entre 45 y 55 años que realizan Ayuno Intermitente (AI) no religioso de al menos 12 horas a voluntad, por lo menos 4 días a la semana, en la ciudad de Santa Fe durante el año 2025.
Se ha estudiado, a partir de la voz de diversos testimonios, las vivencias de mujeres de mediana edad transitando la práctica del AI, con foco en los cambios percibidos, las motivaciones, expectativas y barreras surgidas durante su implementación. Para abordar estos objetivos, se realizaron entrevistas semiestructuradas a una muestra no representativa de doce mujeres. Los datos fueron analizados cualitativamente mediante análisis de contenido y análisis del discurso, lo que permitió identificar tanto patrones comunes como diferencias en las experiencias. Este abordaje aportó una visión rica y contextualizada sobre cómo esta práctica impacta en múltiples dimensiones del bienestar.
Los hallazgos muestran que el AI fue percibido como una herramienta flexible, sostenible y eficaz no solo para la regulación del peso corporal, sino también para la mejora de la calidad de vida. Las participantes reportaron beneficios emocionales, cognitivos, conductuales y sociales, que superaron las expectativas iniciales vinculadas únicamente a razones estéticas o de salud. La apropiación de la práctica, adaptada a sus rutinas y contextos, permitió una mayor autonomía en la toma de decisiones alimentarias.
Como conclusión, este estudio contribuye a ampliar la comprensión del AI más allá de sus efectos metabólicos, resaltando su dimensión subjetiva y biopsicosocial. Si bien los beneficios deben interpretarse con cautela, debido a la interacción con otros hábitos saludables, los resultados abren nuevas líneas para investigaciones futuras con metodologías más robustas y un abordaje integral desde la nutrición. Además, este estudio visibiliza la necesidad de acompañamiento profesional integral, informado y ético, destacando el importante rol
This study describes the experiences of women aged 45 to 55 in the city of Santa Fe who practiced non-religious intermittent fasting (IF)—voluntarily fasting for at least 12 hours, at least four days a week—during 2025.
Drawing on personal accounts, the study examined the lived experiences of middle-aged women practicing IF, focusing on perceived changes, motivations, expectations, and barriers encountered during its implementation. To address these objectives, semi-structured interviews were conducted with a non-representative sample of twelve women. Data were analyzed qualitatively using content and discourse analysis, identifying both common patterns and differences in experiences. This approach provided a rich, contextualized perspective on how the practice impacts multiple dimensions of well-being.
The findings reveal that IF was perceived as a flexible, sustainable, and effective tool—not only for weight management but also for improving quality of life. Participants reported emotional, cognitive, behavioral, and social benefits that went beyond initial expectations linked solely to aesthetics or health. Adopting the practice—and adapting it to their specific routines and contexts—fostered greater autonomy in making dietary decisions.
In conclusion, this study broadens the understanding of IF beyond its metabolic effects, highlighting its subjective and biopsychosocial dimensions. While the benefits should be interpreted with caution due to the interplay with other healthy habits, the results open new avenues for future research employing more robust methodologies and a comprehensive nutritional approach. Furthermore, the study underscores the need for comprehensive, informed, and ethical professional guidance, emphasizing the vital role of the registered dietitian/nutritionist.